En un pueblecito muy pequeño, toda la gente era rica menos una niña llamada. Centiniela, la niña iba vendiendo sus juguetes porque no tenía más remedio.
Pero se encontro un hombre muy rico, que le compro todos sus juguetes, no porque los quería, si no porque le daba pena. La niña comprendió que el hombre era muy generoso, y asi acabó la pobreza de Centiniela.

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